Las Cuatro Nobles Verdades de Buda

Las Cuatro Nobles Verdades de Buda

¿En qué consistió la iluminación del Buda? Al penetrar mediante su "visión interior" en el corazón de todos los seres sensibles, el Buda percibió que el dolor (sufrimiento) está presente en todos ellos. Yendo aún más profundo, advirtió cuál es la raíz misma del dolor, cuál es su origen y causa principal. Al encontrar la raíz del sufrimiento, advirtió cómo extinguirlo. Todos los seres pueden liberarse del sufrimiento. Al alcanzar la Iluminación, el Buda advirtió esto, y halló un método para poner fin al sufrimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Tal método lo transmitió como las Cuatro Nobles Verdades, de las cuales la cuarta es el Óctuple Noble Sendero, es decir, el método que lleva a la Liberación Última, al Despertar.

¿Cómo hacemos para despertar y volvemos conscientes de la irrealidad del ego? Veremos más adelante que no hace falta hacer. Sin embargo, hay un método para deshacerse de la ilusión y advertir la Realidad, para despertar a lo que verdaderamente somos, a nuestra Verdadera Naturaleza o Naturaleza de Buda, de Despierto. En la corriente Zen del Budismo esto se llama: "Ver nuestro verdadero rostro antes de que nuestros padres nos concibieran".

4 verdades del budismo

Tú mismo has de hacer el esfuerzo. Los Buddhas sólo enseñan el camino. Aquellos que han entrado en la senda y meditan serán libres de las ataduras de la ilusión

Luego de la Iluminación, el Buda se dirigió a la ciudad de Benarés, donde expuso las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Noble Sendero, de esta manera:

1.— Ahora, monjes, esta es la noble verdad del dolor: el nacimiento es doloroso, la vejez es dolorosa, la enfermedad es dolorosa, la muerte es dolorosa, la congoja, la lamentación, el rechazo y la desesperación son dolorosos. El contacto con cosas displacenteras es doloroso, no conseguir lo que uno quiere es doloroso. En síntesis, los cinco grupos de posesión son dolorosos (se refiere a los cinco skandhas o agregados de la conciencia).

2.— Ahora, monjes, esta es la noble verdad de la causa del dolor: el anhelo, que conduce al renacimiento, combinado con el placer y el deseo sensual, el hallar placer aquí y allá, es decir, el anhelo de la pasión, el anhelo de la existencia, el anhelo de la no existencia.

3.— Ahora, monjes, esta es la noble verdad de la cesación del dolor, la cesación sin un resto de anhelo mediante el abandonar, el dejar, el soltar, mediante el no apego.

4.— Ahora, monjes, esta es la noble verdad del camino que lleva a la cesación del dolor, este es el Óctuple Noble Sendero; es decir:

  1. Comprensión o pensamiento correcto.
  2. Aspiración o intención correcta.
  3. Lenguaje o habla correcto.
  4. Acción o conducta correcta.
  5. Medio de vida correcto.
  6. Esfuerzo correcto.
  7. Atención correcta.
  8. Concentración — Meditación correcta.

...Y cuando, monjes, en estas cuatro verdades mi conocimiento y mi visión interior ...fueron purificados, entonces monjes ... alcancé la más alta y completa iluminación. El conocimiento surgió en mí, surgió la visión interior de que la liberación de mi mente es inamovible: esta es mi última existencia; ahora no hay renacimiento.

El príncipe Siddhartha Gautama nació en al año 600 a. de C. en el reino de Kapilavasthu, ubicado en el actual Nepal. En cuanto nació, caminó siete pasos y, señalando con una mano hacia el cielo y con la otra la tierra, habló y dijo "Arriba en los Cielos, y abajo en la Tierra, soy el Más Honrado". Como poco después de su nacimiento, un gran Sramana predijo la posibilidad de que el recién nacido, al crecer abandonara el palacio y llegara a ser un Buda, su padre lo mantuvo encerrado en la residencia real y lo rodeó de lujos y placeres. Siddhartha se casó y tuvo un hijo. Finalmente, en cuatro salidas fuera del palacio, descubrió que existen el dolor, la vejez, la enfermedad y la muerte.

La impresión causada por la toma de conciencia de esto fue tan fuerte que Siddharta abandonó el palacio y tomó la decisión de no cejar hasta tanto hallase un remedio para el dolor, la enfermedad, la vejez y la muerte. Visitó a todos los filósofos, pero ninguna de sus enseñanzas le ofrecía una verdadera solución. Se dedicó al ascetismo hasta el punto de sufrir un desvanecimiento. Al recobrarse, advirtió la inutilidad de las disciplinas extremas y la importancia del Camino del Medio. Pero más importante aún fue que alcanzó la Insuperable Iluminación Completa, y al hacerlo penetró en un instante, todo el tiempo y el espacio y halló el remedio para el dolor, la vejez, la enfermedad y la muerte.

Extraído del libro: "Las Cuatro Nobles Verdades y otras Enseñanzas Budistas"
El Poder Secreto de los Cuentos

El Poder Secreto de los Cuentos

Un cuento no tiene nunca un sólo significado, y en cada nivel de conciencia el significado del cuento es diferente, cada vez que progresamos en nuestro camino y recordamos o volvemos a oír o leer antiguos cuentos descubrimos nuevos significados que antes no habíamos visto. El impulso de contar cuentos parece ser tan viejo como la civilización y es mayoritariamente reconocida la importancia de la cultura, y en concreto el papel de la literatura, como forma de obtener modelos de vida útiles.

Un relato puede comunicar profundas verdades acerca de la vida, ayudándonos a crear imágenes que perdurarán durante años en nuestra mente. Los cuentos de hadas, las historias bíblicas, las gestas heroicas de la historia, o los peripecias de nuestros familiares y antepasados, contados por un adulto en quien confiamos y por el que nos sentimos queridos, se convierten, cuando somos niños, en las primeras experiencias de orden significativo que obtenemos de la experiencia del pasado. En el ámbito familiar, se muestra de gran valor para la convivencia, que los mayores puedan expresar sus sentimientos a través de los relatos, y los más jóvenes tengan la posibilidad de encontrar respuestas que les ayudan a dibujar su identidad y definir sus valores.

También en los últimos tiempos, la eficacia de los cuentos para presentar ideas de una manera dramática y esencial ha impulsado a un gran número de personas y empresas a utilizarlos, en un intento de mejorar sus niveles de comunicación. La antigüedad de esos relatos, se remonta a un tiempo más remoto porque nos han llegado cabalgando en la tradición oral, como los mitos y las leyendas. Y aún cuando después se van arropando con las circunstancias históricas y culturales del lugar en que hacen eco, algunos estudiosos del tema, consideran que están llenos de profunda simbología.

En el inconsciente colectivo del hombre anidan los arquetipos: estos son como un saber innato, intuición oscura acerca de las relaciones del hombre con el Cosmos, con los otros, consigo mismo y con Dios. Este saber o presentimiento es tan profundo que no logra expresarse sino en símbolos. El lenguaje racional no es capaz; hay que recurrir al lenguaje simbólico. Estos símbolos son básicamente los mismos siempre y en todas partes, aunque en cuanto a sus manifestaciones concretas dependen del entorno cultural concreto. Aparecen cuentos, mitos, sueños.  —Carl Gustav Jung

Desde la antigüedad, el hombre se ha guiado por arquetipos extraídos de la Biblia y otros modelos míticos. Con la llegada del Racionalismo hubo un progresivo rechazo de estos modelos "irreales", sin tenerse en cuenta que éstos están llenos de soluciones para los conflictos psicológicos que se plantean en todos nosotros.

Lo mismo ocurre con los cuentos de hadas: el niño, como todo ser humano, se pregunta, ¿quién soy?, ¿por qué estoy aquí?, ¿cómo debo vivir mi vida?; los cuentos le proporcionan algunas respuestas. Los mitos, los cuentos y los arquetipos son elaboraciones del inconsciente colectivo que ayudan a conocernos mejor. Son el legado de la sabiduría adquirida por las generaciones pasadas sobre su psique, que entregan a las generaciones futuras. Por ello, deben merecer todo nuestro respeto y admiración.

Cuentos

A continuación algunos cuentos y enseñanzas para despertar la conciencia.

El pobre ignorante

Un hombre, muy sencillo y analfabeto, llamó a las puertas de un monasterio. Tenía deseos verdaderos de purificarse y hallar un sentido a la existencia. Pidió que le aceptasen como novicio, pero los monjes pensaron que el hombre era tan simple e iletrado que no podría ni entender las más básicas escrituras ni efectuar los más elementales estudios.
Como le vieron muy interesado por permanecer en el monasterio, le proporcionaron una escoba y le dijeron que se ocupara diariamente de barrer el jardín. Así, durante años, el hombre barrió muy minuciosamente el jardín sin faltar ni un solo día a su deber.
Paulatinamente, todos los monjes empezaron a ver cambios en la actitud del hombre. ¡Se le veía tan tranquilo, gozoso, equilibrado! Emanaba de todo él una atmósfera de paz sublime. Y tanto llamaba la atención su inspiradora presencia, que los monjes, al hablar con él, se dieron cuenta de que había obtenido un considerable grado de evolución espiritual y una excepcional pureza de corazón.
Extrañados, le preguntaron si había seguido alguna práctica o método especiales, pero el hombre, muy sencillamente, repuso:
--No, no he hecho nada, creedme.
Me he dedicado diariamente, con amor, a limpiar el jardín, y, cada vez que barría la basura, pensaba que estaba también barriendo mi corazón y limpiándome de todo veneno.