Osho: Entre la Luz y la Oscuridad

Reflexiones sobre la luz y la oscuridad, del místico hindú Bhagwan Shree Rajneesh, conocido alrededor del mundo como Osho, quien nos enseña sobre la luz interna y las aparentes luces del exterior,

¿Qué confianza podemos tener en antorchas efímeras? ¿Qué utilidad pueden tener tales llamas, si un soplido de viento las puede apagar tan fácilmente? Vivimos envueltos por un océano de oscuridad.

Un joven está sentado cerca de mí. Parece aterrado de las tinieblas. Dice que está oscuridad, tan envolvente, perturba la misma esencia de su ser, al punto que apenas puede respirar.
Le digo: La oscuridad, y solamente la oscuridad, envuelve este mundo. Y el mundo no posee una llama que pueda dispersar estás tinieblas. Cualquier llama que se encuentre en este mundo, tarde o temprano terminará inevitablemente por desaparecer en las tinieblas. Las llamas van y vienen, pero la oscuridad no la padece. La oscuridad en el mundo es un elemento eterno, y aquellos que dependen en estas llamas son tontos, ya que estas no son reales. Al final vienen abrumadas por las tinieblas.

Sin embargo existe otro mundo, un mundo diferente de eso tangible. Si este mundo está envuelto por las tinieblas, el otro es de por si luz. Si en este mundo la luz es transitoria y de corto plazo, mientras las tinieblas son eternas, en el otro mundo la luz es inmortal e infinita, la oscuridad es pasajera y de corto plazo. El mundo de la oscuridad está muy lejos, mientras el mundo de la luz muy cerca.

La oscuridad está en el exterior, la luz en el interior. No debes olvidar nunca que ninguna llama podrá liberarte de tus miedos, si no te has despertado a la luz interior. Nunca confíes en las luces de este mundo. Busca la llama de la perfecta sabiduría. Solo está te puede liberar de tus miedos, darte felicidad y claridad que nadie nunca más podrá nublar.

Esto es lo único de lo que somos dueños, y eso nunca nos puede ser robado. Porque solo damos lo que no es ajeno a nuestro ser.

Por supuesto, los ojos ven la oscuridad afuera, pero si miras dentro de los ojos, ¿qué encontrarás? Si solo hubiera oscuridad allí también, ¿cómo podrías ver la oscuridad? El que es consciente de la oscuridad no puede ser la oscuridad misma. Además, si un hombre anhela la luz, ¿cómo puede ser oscuridad? El es luz. Por eso aspira a la luz. Por eso la anhela tan ardientemente. Solo la luz puede tener sed de luz. Busque, por lo tanto, la fuente de la que fluye esta sed y hágalo su objetivo, para que entienda que solo en ese centro está oculto lo que tiene sed.

Además de lo positivo y lo negativo, no temo a Dios en absoluto. El miedo no puede llevar a nadie a Dios. Solo una ausencia total de miedo puede llevarte a lo divino. No soy un creyente desde ningún punto de vista. Creer en sí mismo es ceguera. ¿Cómo puede la ceguera llevarnos a la realidad suprema? Tampoco soy seguidor de ninguna religión, porque la verdadera religiosidad no puede incluirse en categorías, como si fueran compartimentos estancos.

Ayer, cuando dije estas cosas, una persona me preguntó: “¿Entonces eres ateo?” .
No soy ateo, ni soy teísta. Estas distinciones son juegos intelectuales superficiales y simples. No tienen absolutamente nada que ver con la existencia. La existencia no se divide en “qué es” y “qué no es”: estas distinciones son el trabajo de la mente.

About Alexander Barranca

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope