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21 August, 2019

Las 7 Reglas Espirituales de Paracelso

Paracelso sostenía que cuando existía el equilibrio entre la humanidad y la naturaleza se conseguía tener buena salud. Estaba especialmente interesado en la relación de la humanidad con el cosmos, que él llamaba Diva Matrix, clasificándolo así de elemento femenino.

Paracelso estudió astrología, y creía que las estrellas y los planetas afectaban profundamente a toda la vida y a la materia. También estaba fascinado por la magia natural, a la que describía como un poder que provenía directamente de Dios, y que podía ser canalizada por un médico para provocar efectos curativos. Paracelso afirmó que el poder de la imaginación podía contactar con el universo y, a su vez, reflejarlo en la humanidad para conducirla al autodescubrimiento.

El aspecto que vamos a abordar de Paracelso será su faceta alquimista. «Paracelso es también, además de otras cosas, y tal vez más profundamente, un ‘filósofo alquimista’, cuya concepción religiosa del mundo, está en oposición al pensamiento y la fe cristiana. Él fue inconsciente de esta oposición, que es para nosotros casi inextricable», resume Jung en su prólogo al abordar su Opera Omnia, formada por 2.600 folios y editada en 1616. Jung ve en el viajero incansable y médico altruista que fue Paracelso a un precursor de la medicina química, así como de la psicología empírica y de la terapéutica psicológica.

1. Lo primero es mejorar la salud

Para ello hay que respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando bien los pulmones, al aire libre o asomado a una ventana. Beber diariamente en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un tratamiento.

2. Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza

Huir como de la peste de toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman la base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla de importancia decisiva: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es el único medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3. Haz todo el bien posible

Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona, pero debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo.

4. Hay que olvidar toda ofensa

Hay que olvidar toda ofensa, mas aun; esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu alma es un templo que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablará así de pronto, tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en sí, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse.

5. Debes permanecer todos los días en donde nadie pueda turbarte

Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto fortifica enérgicamente el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con las buenas influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos a veces luminosas ideas, susceptibles de cambiar toda una existencia. Con el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente por una voz interior que te guiara en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia.

6. Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales

Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7. Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día de mañana

Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque hay detrás de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños. Si elevas tu espíritu no habrá mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes temer es a ti mismo. El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas de todos los fracasos, atraen las malas influencias y con ellas el desastre. El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas de todos los fracasos, atraen las malas influencias y con ellas el desastre.

Si estudias atentamente a las personas de buena suerte, veras que intuitivamente, observan gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan.

Por otra parte, la riqueza no es sinónimo de dicha; puede ser uno de los factores que a ella conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la dicha más duradera solo se consigue por otros caminos; allí donde nunca impera el mal, cuyo verdadero nombre es el egoísmo.

Jamás te quejes de nada, domina tus sentidos; huye tanto de la humildad como de la vanidad. La humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si dijéramos: pecado mortal contra el Espíritu.

Fuente: Estos fragmentos han sido tomados de distintas obras de Paracelso, así como de citas hechas por estudiosos en sus obras sobre Paracelso, como Jung.