Psicogenealogía y la Transmisión Transgeneracional Psicogenealogía y la Transmisión Transgeneracional
Las personas tienden a repetir acontecimientos que los marcaron en forma temprana. la transmisión transgeneracional se debe a un telescopaje de las generaciones. Psicogenealogía y la Transmisión Transgeneracional

[dropcap color=”#1e73be”]L[/dropcap]a psicogenealogía parte de la premisa de que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden al sujeto autorrealizarse, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y se pueda desvincular de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico. Podría decirse, que en ocasiones estamos “poseídos” por nuestras familias, particularmente las relaciones con nuestros padres juegan un papel fundamental en la formación de la psique del individuo, por lo que resulta imprescindible desatar esos “nudos” con el pasado, e ir descargando el peso de las experiencias de vida que no nos corresponden.

Es un método muy antiguo: en los primeros pueblos, cuando una persona tenía problemas de vínculos, de ausencia de proyectos o de relaciones perturbadas con los demás, los ancianos reunían a un grupo de voluntarios, formaban un círculo, el “campo que sabe”, y, en el interior de este espacio, representaban los elementos del problema, ya sea que fuesen humanos o simbólicos. Después se dejaba a los “representantes” que expresaran las sensaciones que afloraban y se constataba que en una primera instancia, los desplazamientos y las sensaciones de los representantes expresaban el o los problemas, y que en segundo término, la solución se originaba en forma natural. El proceso generaba la sanación.

Los condicionamientos emocionales y de conducta grabados por nuestro linaje en nuestro inconsciente personal, el yo más desconocido y misterioso, determinan nuestra postura frente a la vida y conducen nuestros actos irremediablemente a repeticiones de patrones dolorosos en distinto ámbitos personales, de los que difícilmente podemos escapar.  Marianne Costa

Los condicionamientos emocionales y de conducta grabados por nuestro linaje en nuestro inconsciente personal, el yo más desconocido y misterioso, determinan nuestra postura frente a la vida y conducen nuestros actos irremediablemente a repeticiones de patrones dolorosos en distinto ámbitos personales, de los que difícilmente podemos escapar.
Marianne Costa

Existen otros métodos potentes y verificables en las situaciones más patológicas, para liberarse del dolor, tales como transportarlo o transferirlo a varios objetos del mundo externo, a otros fuera de nosotros o incluidos en nosotros. (Meltzer, 1979).

Transmisión Transgeneracional

Haydée Faimberg (2007) refiere que la transmisión transgeneracional se debe a un “telescopaje” de las generaciones. Entendiendo este concepto como el proceso, las vías y los mecanismos mentales capaces de operar transferencias de organizaciones y contenidos psíquicos entre distintos sujetos y, particularmente, entre generaciones (Segoviano, 2008). En otras palabras; el telescopaje es un proceso mediante el cual un sujeto presenta síntomas cuya función es “denunciar” un suceso ocurrido en una generación previa, correspondiente a una historia que se mantuvo oculta por ser o muy dolorosa o vergonzosa.

Por ejemplo: Una mujer consulta porque no consigue quedarse en una pareja. Al hacer una constelación familiar observamos que desde hace 3 o 4 generaciones las mujeres de su familia no se quedan en pareja. Y así descubre que ¡está siendo leal a sus ancestras!. Entonces en una sola sesión el contenido alienante “sale a la luz” de manera sorprendente. Tal vez como dice Ancelin Schützemberger (2006) la transmisión transgeneracional hace un puente entre el inconsciente individual de Freud y el inconsciente colectivo de Jung, así empezamos a entender de qué manera lo que ocurrió en una generación previa se manifiesta una generación posterior.

Actualmente se considera que el psiquismo humano posee una “herencia psicológica”, adquirida por un proceso de aprendizaje de patrones o estilos de comportamiento que los miembros de la nueva generación toman de los adultos que fueron significativos en su desarrollo.

El árbol está vivo dentro de mí. Yo soy el árbol. Yo soy toda mi familia. Nadie tiene problemas individuales porque toda la familia está siempre en juego. El inconsciente familiar existe. Desde el mismo momento en que alguien toma conciencia de algo,hace que todos los suyos también la tomen. Ese alguien es la luz. Si uno hace su trabajo, todo el árbol se purifica.

El árbol está vivo dentro de mí. Yo soy el árbol. Yo soy toda mi familia. Nadie tiene problemas individuales porque toda la familia está siempre en juego. El inconsciente familiar existe. Desde el mismo momento en que alguien toma conciencia de algo,hace que todos los suyos también la tomen. Ese alguien es la luz. Si uno hace su trabajo, todo el árbol se purifica.

Objeto transgeneracional.
Eiguer (1989) definió al objeto transgeneracional como un ancestro pariente, directo o colateral, que suscita fantasías y provoca identificaciones en uno o varios miembros de la familia.

Identificaciones inconscientes alienantes.
Según Faimberg (2007) el telescopaje se debe a una identificación inconsciente narcisista alienante que condensa tres generaciones. Entendiendo por identificación a un “proceso psicológico mediante el cual un sujeto asimila un aspecto, una propiedad, un atributo de otro y se transforma, total o parcialmente” (Laplanche 1996, p. 184),

Los pactos denegativos.
Para René Kaës (1991), un pacto denegativo es una alianza nunca formulada, organizadora del vínculo y a la vez defensiva. Un pacto así sostiene el vínculo por el acuerdo inconsciente convenido entre esos sujetos sobre la base de la renegación o rechazo de mociones insostenibles. Por ejemplo en la atracción de una pareja, cada uno busca en el otro un eco de su propio impensado personal y familiar, este eco le garantiza una complicidad inconsciente en la que la renegación no será revelada por el cónyuge, compartiendo el mismo interés de no cuestionar en el otro lo que han hecho callar en sí mismos.

Funciones continente y elaborativa de la familia.
Anzieu (1990) habla de que la familia tiene una función continente, la cual consiste en la capacidad de poder aceptar en su seno el contenido psíquico de cada uno de los miembros de la familia. (Dicho contenido psíquico nace de las experiencias vividas en conjunto o por separado). Además tiene una función elaborativa, la cual consiste en poder transformar esas vivencias o contenidos de una manera acorde con las fantasías y mitos del grupo familiar.

Lo relativo a la cripta.
Rand (1995) menciona que cuando una experiencia difícil por ser dolorosa o vergonzosa no se introyecta, se convierte en trauma, el cual queda congelado, convirtiéndose en una cripta. Y esta va a matizar no solo una parte sino todo el psiquismo de una persona. Esto quiere decir que la persona va a organizar su vida en torno a la cripta (pensamientos, sentimientos, conductas).

Lo referente al fantasma.
Se le denomina Fantasma a los efectos que la cripta de un padre produce en sus descendientes. Tenemos dos tipos según la generación en donde impacta. Fantasma de primera generación. Se le llama así al efecto producido en el hijo de un padre portador de cripta. Nachin (1995), refiere que cuando el padre ha renegado una experiencia fundamental de su propia vida, (está encriptado) el hijo excluirá de su vida el derecho que no pudo ser ejecutado por su padre.

La persona es influida en su desarrollo no sólo por lo intergeneracional sino también por lo transgeneracional, dicha transmisión se da de manera inconsciente gracias al amor ciego que un descendiente tiene por un objeto transgeneracional, ligándose con un padre narcisista con quien se identificó inconscientemente de manera alienante, haciendo un pacto denegativo en búsqueda de un vinculo amoroso, como respuesta a la ausencia del reconocimiento que el padre no podía otorgar por tener la energía puesta en mantener negada la experiencia no pudo ser dicha en la primera generación, se volvió innombrable en la segunda generación e impensable en la tercera generación.

Desde hace unos treinta años se ha constatado que un cierto número de reacciones, de enfermedades físicas y psíquicas y de comportamientos pueden ser heredados de nuestros ancestros.

¿Cómo “se hereda” de los ancestros?

La primera constatación es que uno hereda de sus ancestros saltando una generación. Sus hijos heredan más de sus abuelos que de ustedes mimos como padres. La experiencia muestra que cuando los abuelos vivieron traumas sin poderlos “digerir” (diríamos “elaborar”), los padres “psicologisan” el trauma y los hijos lo somatisan bajo la forma de trastornos más o menos graves y más o menos accesibles a los tratamientos, de los cuales forma parte la psicoterapia. Esto no es ineluctable y cada generación tiene que asumir su trabajo de desarrollo y sobre todo de transformación.

De igual forma, uno hereda de sus ancestros en función de su posición dentro de la hermandad, para esto, se considera que todas las concepciones (abortos espontáneos, abortos inducidos, fracaso de fecundaciones in vitro, embarazos extrauterinos) cuentan al momento de asignarles su lugar.

La genealogía es un lenguaje de precisión matemática, un sistema de repeticiones con fechas, enfermedades, muertes, situaciones, nombres: mapas neurológicos que se recorren y transmiten de generación en generación.  Cristóbal Jodorowsky

La genealogía es un lenguaje de precisión matemática, un sistema de repeticiones con fechas, enfermedades, muertes, situaciones, nombres: mapas neurológicos que se recorren y transmiten de generación en generación.
Cristóbal Jodorowsky

El primer hijo(a) se inscribe dentro del linaje del padre. La pérdida del primer hijo(a) es una herida “más grave” para el padre que para la madre, en la medida en que es una herida dentro del linaje de éste. Simbólicamente el primer hijo(a) representa los cimientos de la casa. El (ella) se interesa más en los abuelos que en los padres.

El (la) segundo(a) hijo(a) se inscribe dentro del linaje de la madre. La pérdida de un(a) segundo(a) es una herida “más grave” para la madre que para el padre, en la medida en que es una herida dentro del linaje de ésta. El (la) segundo(a) hijo(a) representa simbólicamente los muros de la casa y se interesa en los padres (es un niño del interior, el primer hijo es un niño de las profundidades). El (la) segundo(a) con frecuencia sufre más cuando se divorcian los padres en relación al resto de los hijos.

El (la) tercer(a) hijo(a) es el niño del cambio. Es necesario que él (ella) haga las cosas “de manera diferente”. El (ella) representa el techo de la casa, lo que es finalizado, la protección, y también la renovación. El (ella) se interesa en la hermandad. La pérdida de un(a) tercero(a), señala una imposibilidad dentro de los cambios útiles a la vida, es un sufrimiento “más importante” para los hermanos y las hermanas.

El (la) cuarto(a) hijo(a) se localiza dentro del linaje del primero, por lo tanto corresponde al del padre. El (la) quinto(a) hijo(a) se encuentra dentro del linaje del segundo, por lo tanto corresponde al de la madre. El (la) sexto(a) hijo(a) se localiza dentro del linaje del tercero, por lo tanto es un niño del cambio, etc.

Este esquema debe ser considerado únicamente como un mapa de lectura que muestra posibilidades y no representa un método para encasillar a las personas. El permite comprender un cierto número de reacciones para así poder avanzar más rápido en la identificación de las herencias transgeneracionales.

Una constante transgeneracional que es importante considerar: uno se casa con un(a) cónyuge de quien la familia es un reflejo de la propia familia del otro(a); es una especie de efecto espejo, esto con la esperanza de liberar al sistema.

Problemáticas Actuales o Transgeneracionales

Las exclusiones.

Una de las reglas constatadas cuando se analizan las genealogías, es que todo aquello que es excluido (idioma, país, religión, ideología, dones artísticos o intelectuales, personas, niños, etc.) es llamado a ser re-incluido dos o tres generaciones más tarde. Esta es entre otras, la problemática de los secretos. Existen muchas posibilidades de exclusión dentro de las problemáticas de duelo, las problemáticas derivadas de actos inconfesables, los incestos, los nacimientos ilegítimos, los adulterios, los suicidios, los asesinatos, las condenas por parte de la justicia, las enfermedades mentales, ciertas enfermedades como la tuberculosis, el alcoholismo, etc. Todo aquello que no fue relacionado a través de un reconocimiento, de una palabra, un nombramiento, corre el riesgo de continuar errando dentro del sistema familiar o de la empresa, bajo la forma de un “fantasma”, una “perturbación amorfa”.

La forma de sanar las exclusiones es reintegrando todo lo que fue excluido, al menos bajo una forma simbólica.

Las maldiciones.

“Mal-decir” de sí mismo o de alguien conduce, más o menos dentro de un breve plazo, a manifestar en su propio cuerpo los “mal-dichos”, dentro del cuerpo de quien los dijo o del de uno de sus descendientes. Uno maldice a alguien diciéndole o haciéndole sentir: “es tu culpa que yo me haya casado con tu padre”, “si no hubieras nacido, yo hubiese tenido éxito en mi carrera”, “si tu padre se fue, es por causa tuya”, “tú eres como tu tío, tú terminarás en el asilo”, “además, en primer lugar, tú no eres un hijo deseado”, o bien otra versión: “es un accidente”, refiriéndose a un hijo. Se encuentran muchas maldiciones dentro de las problemáticas de vínculos y de separación, al respecto es suficiente ¡evocar los divorcios! Una forma sutil de maldición consiste en decir al hijo tantas cosas malas de su padre, o de su madre, que la parte de él que proviene del padre o de la madre “maldecido” forzosamente es vivida como un mal absoluto.

La manera de sanar las maldiciones es pasar de las maldiciones a las bendiciones y aún así es necesario haber podido expresar el resentimiento de la pérdida para poder lograrlo.

Desequilibrio de intercambios.

El desequilibrio en los intercambios es una de las causas de dificultades dentro de los sistemas familiares y de empresas. Ejemplos: hacer trabajar a las personas sin pagarles o explotándolas, hacer fortuna mediante el tráfico de esclavos, aprovecharse de un fraude, bien dentro de una familia, uno de los hijos se sacrifica para educar a los otros; o cuando se trata de una herencia, uno de los hijos es privilegiado en detrimento de los otros (es el heredero el que corre el mayor riesgo).

Dentro de una pareja, uno trabaja, el otro no y lo que él o ella realiza en la casa, no es reconocido como válido. En una pareja, uno tiene muchos títulos universitarios y el otro no tiene ninguno. Un macro-desequilibrio en los intercambios se crea también a través del desequilibrio de bienes del hemisferio norte del planeta en relación al hemisferio sur y uno ve los dramas que esto genera.

La forma de sanar los desequilibrios en los intercambios es restableciendo el equilibrio, lo cual con frecuencia es delicado porque las “reparaciones” que se deben efectuar son difíciles cuando hubo despojos importantes.

Las situaciones complejas, confusas.

Con frecuencia son el resultado de problemas preexistentes. Una confusión es la situación en la cual se encuentra una persona cuando es identificada con otra persona: un ancestro, un hijo fallecido, un verdugo, una víctima, un desaparecido, un accidentado, un causante de accidente, un héroe, un enfermo mental, un gemelo fallecido, etc. Como puede verse, una situación confusa puede tener como origen la desaparición no reconocida de alguien, por lo tanto el duelo es imposible.

En este caso, la persona confundida se conduce de manera extraña hacia ella misma y hacia los demás, como si ella se encargara de vivir lo que la otra persona vivió, de representar lo que impuso su maldición, su exclusión, su deshonra, o su no-reconocimiento. Esto puede crear lo que se llama personalidades múltiples. Uno puede encontrar este tipo de confusiones detrás de patologías mentales graves tales como la esquizofrenia (confusión con uno o dos asesinos), las maniacodepresiones (confusión entre una o varias víctimas y uno o varios verdugos), las melancolías (confusión con un gemelo fallecido, incluso con un embrión muerto).

La manera de sanar las confusiones consiste en re-encontrar a la persona con la cual se tiene esta confusión y regresarle aquello que uno creyó deber cargar en su lugar… por amor, pero que no nos corresponde.

El no respeto de las leyes de la vida.

Para que la vida pueda desarrollarse, un cierto número de leyes son necesarias. Son las leyes de la física, de la biología, etc. Son también, de igual manera, las leyes éticas, morales. Nosotros no conocemos todas esas leyes, pero el patrimonio cultural que nos dejaron nuestros ancestros, nos permite ponernos en contacto con ellas.

“No hagas a los demás, lo que no quieras que los demás te hagan a ti”. Cuando una de esas leyes no es respetada, uno no es castigado, uno sufre las consecuencias de ese no-respeto. Ejemplo: si alguien se lanza del octavo piso de una torre, esa persona muere. Ese individuo no es castigado, él sufre las consecuencias del no-respeto de una de esas leyes de la vida: la fuerza de gravedad. ¡Por supuesto pueden existir razones por las que no se respetaron esas leyes! Si alguien mata a otra persona, en un accidente de auto, incluso si su responsabilidad no está en tela de juicio, esa persona no es castigada, pero sufre las consecuencias de ese acto. Y esas consecuencias son que a partir de ese momento existe un nexo de destino entre su familia y la familia de la persona a la que mató. Ya sea que esa persona haya matado voluntariamente o no, parece ser que se expone a sí misma y a los suyos a consecuencias que caerán sobre varias generaciones.

La manera de sanar el no-respeto de las leyes de la vida es reconociendo sus consecuencias y asumiéndolas, incluso repararlas, para evitar que ellas se conviertan en maldiciones dentro de la descendencia.

Los desórdenes.

Los sistemas familiares y de empresas tienen un cierto órden. De esta forma, los hijos mayores vienen antes que los hijos menores. El hombre se coloca a la derecha de la mujer y los hijos a la izquierda de ésta… Los desórdenes aparecen cuando una persona no está en su lugar. Por ejemplo, los padres que se divorciaron, la hija mayor se cree obligada a tomar el lugar de su padre en consideración a su madre. Esto es uno de los origenes de la homosexualidad femenina y es una posición desesperada desde el punto de vista de la sexualidad.

La reconstitución del sistema y su representación permiten restaurar el orden y calmar las tensiones, incluso sanar las patologías provocadas por los desórdenes.

Las perturbaciones en el sistema de vínculos.

Digamos, para resumir, que: “Los vínculos son la necesidad vital en la cual se encuentran todos los seres vivos para crear una proximidad con otro ser”. Esta proximidad es primero que nada física, después, en el ser humano, ella se convierte en simbólica. El sistema de vínculos comporta cuatro grandes etapas fundamentales: el contacto, el mantenimiento del nexo, la diferenciación y el duelo. Si hay rupturas muy importantes en alguna de estas etapas, un trauma en la persona puede conducirla a problemáticas individuales y transgeneracionales.

Las constelaciones familiares permiten enlazar a la persona presente con el hecho traumático para que ella se libere.

Los paradigmas desastrosos.

Son formas de pensar que solamente pueden conducir a lo peor. Para dar un ejemplo caricaturesco, la persona que se dice: “¡Puesto que mi pasado fue terrible, mi presente tan solo puede ser malo y mi porvenir todavía peor!”, podría tal vez instalarse como experta en el arte de la desgracia y difícilmente podrá aceptar su vida como llena de felicidad. Lo mismo sucede con las personas que creen que el mal que alguien les ha hecho, determina su estado de angustia o de estrés. No es el mal que a usted le han hecho lo que determina su desgracia, sino lo que usted hace con eso.

Las formas de pensar que generan desgracia, deben re-trabajarse delicadamente con las personas que las creen como una verdad, esas personas no hacen esto deliberadamente.

Sin que seamos conscientes, nuestra vida está influenciada por sentimientos y comportamientos que no nos pertenecen, pues nosotros estamos vinculados al sistema familiar a través de secretos, de dramas, de fidelidades inconscientes, provenientes de nuestro pasado. Esto repercute en el presente y lo perturba gravemente. Los conflictos, enfermedades graves, toxicomanía, accidentes, suicidios, esterilidad, divorcios, rupturas profesionales, fracasos escolares, etc. Se repiten y se multiplican muy frecuentemente y a lo largo de varias generaciones.

Fuentes:
Uaricha Revista de Psicología, 8(16), 45-52 (2011)
Contribución de los enfoques transgeneracionales, sistémicos y fenomenológicos al desarrollo de la salud individual y colectiva
LO TRANSGENERACIONAL, ENTRE MITO Y SECRETO

Alexander Barranca

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope